Una manera simple y rápida de reducir el estrés

La meditación puede darte una sensación de calma, paz y equilibrio que puede beneficiar tanto tu bienestar emocional como tu salud general. También puedes usarla para relajarte y lidiar con el estrés al enfocar tu atención en algo que te calme. La meditación puede ayudarte a aprender a mantenerte centrado y a conservar la paz interior.

Estos beneficios no finalizan cuando termina la sesión de meditación. La meditación puede ayudarte a llevar adelante el día de manera más calmada y a controlar los síntomas de ciertas afecciones médicas.

Postura correcta de meditación

La meditación no es un método único, existen diferentes prácticas meditativas, que implican diferentes técnicas y posturas corporales. Pero para empezar no hace falta que veamos todos los vídeos disponibles o nos apuntemos a un retiro. Solamente hace falta sentarse, relajarse y respirar.

Puede practicarse en distintos lugares y momentos. Tanto si llevamos años meditando, como si es la primera vez que nos adentramos en la práctica meditativa, es importante la flexibilidad en el enfoque. Lo importante es encontrar la forma de meditar que nos funcione a nosotros, y para eso es posible que haya que hacer ciertas modificaciones por el camino.

Antes de sentarse a meditar, es necesario conocer una serie de puntos claves para posicionar correctamente las distintas partes del cuerpo implicadas en la práctica meditativa.

1. Forma de Sentarse

La postura que adoptemos al sentarnos a meditar dependerá principalmente de la flexibilidad de nuestras caderas. Lo más lógico es que empecemos a meditar, de la forma que habitualmente nos sentamos. Algunas personas, a la hora de meditar, prefieren cruzar las piernas, otras utilizan algún tipo de cojín o banco de meditación. También podemos sentarnos en una silla. No existe una forma correcta de sentarse, como hemos dicho, es importante hacerlo de la forma que nos sintamos más cómodos y consigamos relajarnos. Si empezamos con una postura que difiere mucho de como solemos hacerlo, es probable que algunos músculos y nosotros mismos nos sintamos tensos.

2. Columna vertebral

Independientemente de la forma que elijamos para sentarnos, es importante que la columna vertebral esté siempre lo más recta posible durante la placa meditativa. La forma de respirar puede ayudarnos a mantener la columna vertebral alineada, estirándola cada vez que cogemos aire. Además, este hábito puede ayudarnos a corregir nuestra postura corporal en el día a día. Prestar atención a cuando nos encorvamos y volver a una correcta posición de la columna, puede evitarnos diferentes problemas de salud.

3. Manos

En la mayoría de posiciones de meditación conocidas, se apoyan las manos sobre los muslos con las palmas extendidas.

4. Hombros

A la hora de meditar, debemos mantener los hombros alineados y relajados. Además, para mantener el pecho abierto y la espalda erguida, ayuda llevar los hombros ligeramente hacia atrás. Durante la práctica, es importante que comprobemos de vez en cuando la postura, para asegurarnos que la columna se mantiene recta. Una forma fácil de corregir una mala postura es inspirar moviendo los hombros hacia atrás.

5. Cara

Una correcta postura a la hora de meditar implica también a los músculos faciales. Debemos colocar el mentón ligeramente hacia adentro y la parte posterior del cuello alineada con el resto del cuerpo. También tenemos que (al igual que el resto del cuerpo), mantener la cara relajada. Esta ligera inclinación de la cabeza puede ayudarnos a liberar tensión, por lo que puede ocurrir de forma natural, una vez estemos relajados.

6. Mandíbula

La mandíbula es una fuente importante de tensión, además sus músculos son capaces de ejercer fuerzas de hasta 90 kg. Por tanto, es importante liberar cualquier tipo de tensión que mantengamos en la mandíbula antes de meditar. Esto lo podemos hacer antes de empezar la práctica, aplicando un pequeño masaje en la zona o realizando algunos bostezos exagerados. También mientras estamos meditando podemos abrir ligeramente la boca y presionar la lengua contra el paladar para relajar la mandíbula.

7. Mirada

Para no interrumpir la práctica, se recomienda decidir si queremos meditar con los ojos abiertos o cerrados. Según las personas avanzadas en la práctica meditativa, es más fácil meditar con los ojos cerrados, ya que hacer esto mantiene la cara, los ojos y los párpados relajados de forma natural. Aunque también podemos meditar con los ojos abiertos. Pero es importante, mantener un punto de enfoque lejano.

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