Se descubrió un tipo exótico de precipitación que puede describirse como “lluvia de diamantes” y cuya existencia era solo una hipótesis, muy posiblemente es real y más común de lo creído, en planetas como Urano y Neptuno, según nuevos resultados científicos de un nuevo estudio.

En un experimento anterior, los investigadores emularon las temperaturas y presiones extremas que se encuentran en las profundidades de Neptuno y Urano, planetas gigantes gaseosos helados, y, por primera vez, observaron la lluvia de diamantes mientras se formaba.

Investigando este proceso en un nuevo material que se asemeja más a la composición química de Neptuno y Urano, un equipo internacional de Estados Unidos ha descubierto que la presencia de oxígeno hace más probable la formación de diamantes, lo que significa que este fenómeno puede ocurrir en un rango más amplio de condiciones y por tanto también en más planetas.

Los resultados del nuevo estudio proporcionan datos reveladores de cómo se forma la lluvia de diamantes en otros planetas y, aquí en la Tierra, podrían conducir a una nueva forma de fabricar nanodiamantes, que tienen una gama muy amplia de aplicaciones, incluyendo sensores médicos, cirugía no invasiva, administración de medicamentos, fabricación sostenible y electrónica cuántica.

Los investigadores predicen que los diamantes de Neptuno y Urano deben ser mucho más grandes que los nanodiamantes producidos en estos experimentos, y que podrían llegar a tener millones de quilates. Por otra parte, a lo largo de miles de años, los diamantes podrían hundirse lentamente a través de las capas de hielo de los planetas y formar una gruesa capa alrededor del núcleo sólido del planeta.

El equipo también encontró pruebas de que, en combinación con los diamantes, también podría formarse agua superiónica. Esta fase del agua también llamada hielo superiónico​​, es una fase del agua que existe a temperaturas y presiones extremadamente altas.​ En el agua superiónica, las moléculas de agua se rompen y los iones de oxígeno se cristalizan en una red uniforme.

En estas condiciones hacen que las moléculas de agua de rompan, haciendo que los átomos de oxigeno formen una red cristalina en la que los núcleos flotan libremente. Como estos núcleos que están dentro de las redes cristalinas están cargados eléctricamente, el agua soperiónica funciona como un conducto eléctrico, que podría explicar los campos magnéticos que se producen en Urano y Neptuno.

Los resultados del nuevo estudio también serán útiles para deducir rasgos ambientales de bastantes planetas de fuera de nuestro sistema solar, teniendo en cuenta que ahora se tiende a creer que los planetas gigantes helados del tipo de Urano y Neptuno son la forma más común de planeta fuera de nuestro sistema solar.

Fuente: Noticias de la ciencia

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