Una pesadilla es un sueño perturbador relacionado con sentimientos negativos, como ansiedad o miedo que te despiertan.

Las pesadillas son comunes en niños, pero pueden manifestarse a cualquier edad. Las pesadillas ocasionales por lo general no son motivo para preocuparse.

Concretamente, se suele considerar que las pesadillas intensas son patológicas cuando ocurren con una frecuencia de más de una por semana.

Lo más probable es tener una pesadilla durante la segunda mitad de la noche. Las pesadillas pueden ocurrir rara vez o con mayor frecuencia, incluso varias veces por noche. Los episodios suelen ser breves, pero hacen que te despiertes, y volver a dormir puede ser difícil.

Síntomas

Una pesadilla puede tener estas características:

  • El sueño parece vívido y real, y es muy perturbador y a menudo se vuelve más inquietante a medida que el sueño de desarrolla.
  • Por lo general, la trama del sueño está relacionada con amenazas a la seguridad o la supervivencia, pero puedes tener otros temas inquietantes.
  • El sueño te despierta.
  • El sueño te hace sentir atemorizado, ansioso, enojado, triste o hastiado.
  • Estás traspirado y el corazón te palpita fuertemente mientras estás en la cama.
  • Puedes pensar con claridad al despertarte y recordar detalles del sueño.
  • El sueño te provoca aflicción y te impide volver a dormirte con facilidad.

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Las pesadillas solo se consideran un trastorno si presentas:

  • Ocurrencias frecuentes
  • Aflicción o discapacidad importante durante el día, como ansiedad o miedo persistente, o ansiedad a la hora de dormir por tener otra pesadilla
  • Problemas de concentración o de memoria, o no puedes dejar de pensar en las imágenes de tus sueños
  • Somnolencia diurna, fatiga o baja energía
  • Problemas para desenvolverse en el trabajo, en la escuela o en situaciones sociales
  • Problemas de comportamiento relacionados con la hora de acostarse o el miedo a la oscuridad

Tener un hijo con trastorno de pesadillas puede causar importantes alteraciones del sueño y aflicción a los padres o cuidadores.

Métodos para combatir las pesadillas

Terapia de Ensayo Mental (Imagery Rehearsal Therapy – IRT), desarrollada por Barry Krakow y otros) para abordar las pesadillas crónicas. La Clínica Mayo la refiere como posible tratamiento de las pesadillas que siguen al estrés postraumático. Se trata de cambiar el final de la pesadilla recordada mientras se está despierto para que ya no sea una amenaza. Después se ensaya mentalmente el nuevo final. Este enfoque puede reducir la frecuencia de las pesadillas, según el prestigioso centro médico.

Reducción del estrés. Si las pesadillas están directamente relacionadas con un periodo de estrés generalizado, sugiere la Clínica Mayo, es evidente que lo mejor que podremos hacer es utilizar técnicas de reducción del estrés, en un arco amplísimo que va desde practicar yoga hasta acudir a terapia con un profesional.

Hablar del sueño. Contarle el sueño a alguien, o escribirlo, también puede ayudar a alejar la pesadilla de la zona oscura de la mente. Una vez traído al consciente es más difícil que se repita.

Establecer una rutina relajante a la hora de dormir. Este es un consejo universal que es aplicable en lo particular a las pesadillas y en lo general, a un sueño de calidad. Estar tranquilo antes de dormir, hacer ejercicios de relajación o de respiración, tomar un baño calentito, leer un libro… harán que entremos de una forma más suave en el sueño, y aunque no eliminan del todo el riesgo de tener una pesadilla, tendremos menos papeletas que si vemos una película de terror o le damos mil vueltas a la cabeza con un problema antes de dormir.

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